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Economía y negocios

Argentina presenta una economía altamente diversificada. El sector primario es internacionalmente reconocido por sus niveles de productividad y por la aplicación de tecnología de avanzada. El país cuenta también con un patrón industrial desarrollado en el que se destacan sectores que van desde la agroindustria, la industria automotriz, la industria farmacéutica y las industrias química y petroquímica, hasta la biotecnología y las manufacturas de diseño.

Los sectores de servicios tradicionales se encuentran bien desarrollados en el país. Adicionalmente, el sector se está especializando gradualmente en los segmentos más sofisticados de la cadena de valor, destacándose el crecimiento de la industria de software y los servicios vinculados a las tecnologías de la información (TI), así como una variedad de servicios profesionales de alto valor agregado.

Empresas en Argentina

Argentina cuenta con un entramado productivo constituido tanto por empresas jóvenes e innovadoras como por empresas con más de cien años de tradición. Un amplio segmento de Pequeñas y Medianas Empresas (PYMEs) y un número importante de grandes empresas se desempeñan en los distintos sectores de la economía del país.

Existen alrededor de 509 mil empresas registradas en Argentina en los sectores industriales, de comercio y de servicios. La mayor parte de estas firmas corresponden al segmento de microempresas (70% del total). Siguen en importancia el segmento de PYMEs, con 141 mil empresas (28%), y el de grandes empresas, con más de 9 mil compañías registradas (2%). A nivel sectorial, el sector de servicios concentra la mayor proporción de empresas con 55% del total, seguido por el comercio (34%) y la industria (12%).

Si bien las grandes empresas constituyen el segmento más pequeño, generan el 49% del empleo asalariado registrado en el país. Las PYMEs, por su parte, emplean al 39% de los trabajadores registrados, en tanto que las microempresas emplean al 12% restante.

Política económica

Desde el año 2003, Argentina experimentó uno de los mejores desempeños económicos del mundo, con tasas de crecimiento elevadas y sostenidas. Entre 2003 y 2012 el PBI creció a una tasa promedio anual de 6,9%. Si bien el impacto de la crisis internacional pudo apreciarse en el país entre el cuarto trimestre de 2008 y el segundo de 2009, la economía argentina se recuperó rápidamente. Durante 2010, la economía creció 9,2% respecto de 2009, durante 2011 lo hizo a un ritmo de 8,9%.

Este crecimiento está sustentado sobre bases macroeconómicas sólidas que fortalecieron a la economía doméstica, permitiéndole afrontar la crisis económica internacional. El aumento de la recaudación, producto de la expansión económica, generó una mejora sustancial de las cuentas públicas, permitiendo una expansión del gasto y la inversión pública. Por su parte, la acumulación de reservas internacionales permitió aminorar los shocks externos y llevar a cabo una exitosa política de desendeudamiento que brindó mayor margen de decisión en materia económica. La balanza comercial exhibió diez años consecutivos de superávit, mientras que el consumo interno creció sostenidamente gracias al aumento de los ingresos de la población.

Inversión doméstica y extranjera

El crecimiento económico experimentado por Argentina a partir de 2003 estuvo en gran medida motorizado por la inversión. Este proceso inversor abarcó tanto a los sectores tradicionales como a nuevos sectores intensivos en conocimiento y tecnología.

Inversión Bruta Interna Fija (IBIF)
La inversión doméstica en Argentina siguió una tendencia de crecimiento en los últimos años. Luego de haber llegado a un nivel mínimo en relación con el PBI en el primer trimestre del año 2002 (11,3%), la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) inició un proceso de recuperación, primero, y crecimiento, después. La IBIF medida a valores constantes creció a una tasa promedio anual de 13% entre 2003 y 2012. La tasa de inversión como porcentaje del PBI pasó de 14,3% en 2003 a 24,5% en 2011, año en el cual alcanzó el mayor nivel de los últimos 30 años, mientras que en 2012 se ubicó en 22,8% del PBI.

A partir de 2003, la inversión privada creció de manera conjunta con la inversión pública, y ambas se complementaron mutuamente. La inversión pública fue impulsada principalmente por la puesta en marcha de diversas obras de infraestructura.

En el contexto de la crisis financiera internacional, y en línea con el resto de las economías del mundo, la inversión en Argentina se contrajo durante 2009. A pesar de la crisis, la tasa de inversión registrada en 2009 se mantuvo en torno a su promedio histórico de largo plazo y por encima del nivel de otros episodios recientes de crisis.

Inversión Extranjera Directa (IED)
Al igual que la IBIF, la Inversión Extranjera Directa (IED) experimentó un proceso de fuerte recuperación y crecimiento entre 2003 y 2012. Los flujos de IED recibidos por el país crecieron a una tasa promedio anual de 43% desde su nivel más bajo en 2003 hasta 2008, año en que alcanzaron un monto de US$ 9.726 millones. En 2009, en el marco de la crisis internacional, los flujos de IED se desaceleraron; cabe señalar que el componente de deuda con matrices y filiales fue negativo, lo cual indicaría un proceso de cancelación de deuda de las filiales con las matrices. A partir de 2010 los flujos de IED se recuperaron, alcanzando su máximo valor en 2012 (US$ 12.116 millones).

Desde el año 2004 se distingue una mejora en la composición de la IED que se explica, principalmente, por el incremento de la capacidad productiva de las empresas extranjeras establecidas en el país, por el ingreso de nuevas firmas internacionales y por la apertura de nuevas plantas. Este hecho se verifica en un aumento de la participación de las inversiones a través de nuevos aportes de capital y reinversión de utilidades, y una muy baja participación de la modalidad de fusiones y adquisiciones (operaciones de cambio de manos).

Los elevados niveles de rentabilidad de la inversión extranjera también han sido una característica saliente. Las utilidades como porcentaje del stock de IED promediaron 10% durante el período 2006-2010, mientras que se redujeron levemente a 9,9% en 2011 y a 7,8% en 2012. Entre las principales firmas extranjeras del país (las 324 más grandes de acuerdo a la Encuesta Nacional de Grandes Empresas), la tasa de utilidades sobre ventas promedió el 13,2% entre 2010 y 2011 y alcanzó el 11,0% en 2012.

España es el principal país de origen de la inversión extranjera en el país, con un 20% del stock total de IED en 2012. Le siguen en importancia Estados Unidos (19%), Holanda (9%), Chile (7%) y Brasil (7%).

El sector manufacturero concentra la mayor proporción del stock de IED, con un 38% del total en 2012. El sector de recursos naturales cuenta con una participación menor (32%), seguido por el sector de servicios (30%). Teniendo en cuenta una mayor desagregación, se destacan el sector de petróleo (con 17% del stock de IED total en el país); la industria química, de caucho y plástico (10%); el sector financiero privado (9%); el sector de comunicaciones (6%); la industria automotriz (6%); y los metales comunes y su elaboración (5%).

Además de las inversiones registradas en los sectores tradicionales, se observa un creciente flujo de IED hacia sectores dinámicos que requieren montos relativamente menores de capital, pero que suelen ser intensivos en tecnología y trabajadores altamente calificados. Sobresalen principalmente la industria de software y servicios de TI, los servicios profesionales y varios segmentos dentro del sector de industrias culturales y creativas.

Comercio internacional

Enmarcado en una tendencia ascendente de largo plazo, el comercio exterior argentino experimentó un salto en los últimos años. Entre 2003 y 2012, el nivel de apertura de la economía (exportaciones e importaciones sobre PBI) alcanzó un valor promedio de 35%, situándose en los niveles máximos de los últimos 20 años. El nivel de apertura promedio fue de 43% si se considera también el comercio de servicios.

EXPORTACIONES
Entre 2003 y 2012, las exportaciones de bienes crecieron a una tasa promedio anual de 12%, alcanzando aproximadamente US$ 82.000 millones. Las importaciones se incrementaron a una tasa promedio anual de 19%, resultando en importaciones por alrededor de US$ 69.000 millones. El saldo comercial fue positivo durante todo el período. Tanto las exportaciones como las importaciones se contrajeron durante 2009, dada la caída del comercio mundial generada por la crisis económica y financiera internacional, y se recuperaron en 2010, cuando se alcanzó un nuevo récord.

En 2012, las manufacturas representaron 68% de las exportaciones totales de bienes del país. Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) explicaron el 33,9% de las ventas externas, en tanto que las de origen industrial (MOI) dieron cuenta del 34%. Le siguieron en importancia los productos primarios (24% de las exportaciones en 2012) y los combustibles y energía (9%). Las MOI fueron el componente de mayor dinamismo entre 2003 y 2012, período en el que crecieron a una tasa anual acumulada de 14,6%.

Brasil es el principal socio comercial del país y constituye el destino de más de 20% de las exportaciones argentinas. Le siguen en importancia Chile, China, Estados Unidos y España.

Los principales productos de exportación son derivados de la soja (harina y pellets de soja, porotos y aceite de soja). Siguen en importancia las ventas de maíz en grano, los vehículos de transporte de personas y de mercancías, aceites crudos de petróleo, el oro, el trigo y los minerales de cobre.

Argentina exhibió un excelente desempeño exportador entre 2003 y 2012. Si bien los bienes primarios y las commodities industriales jugaron un rol importante en las exportaciones, se logró diversificar la canasta exportadora en cuanto a la composición de bienes y destinos de las ventas externas. En los años recientes se registró una gradual tendencia al upgrading intersectorial hacia productos de mayor complejidad tecnológica –vinculado al aumento de exportaciones de bienes de mediana tecnología– y la incorporación de investigación y desarrollo, principalmente en los sectores de biotecnología, químicos (agroquímicos, pinturas y productos farmacéuticos), autopartes, maquinaria agrícola e instrumentos médicos, ópticos y de precisión.

Argentina tiene un patrón exportador diversificado (medido en términos de destinos y productos): sus índices de diversificación comercial la ubican debajo de países como Alemania, Estados Unidos, China y Brasil, pero por
encima de Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Australia, México, Perú y Colombia, según el Banco Mundial.

IMPORTACIONES
En 2012, las manufacturas de origen industrial (MOI) explicaron 81% de las importaciones totales del país. Le siguieron en importancia los combustibles y energía, que representaron 14% de las compras externas, los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario (MOA), con una participación de 3% y 2%, respectivamente.

En cuanto al uso económico de los productos importados, se destacan los bienes intermedios, las piezas para bienes de capital y los bienes de capital, que representaron 29%, 21% y 17% de las importaciones totales en 2012, respectivamente. Los combustibles y lubricantes y los bienes de consumo siguieron en importancia con una menor participación relativa.

Al igual que en el caso de las exportaciones, Brasil es el principal país de origen de las importaciones argentinas, ya que concentra el 26% de las compras desde el exterior. Lo siguen China –país que duplicó su participación en las importaciones argentinas desde 2003– y Estados Unidos.

Entre los principales productos de importación se encuentran el gas oil, los vehículos de transporte, el gas, el fuel oil, las autopartes, las aeronaves y la energía eléctrica.

El comercio de bienes se recuperó en 2010 y 2012, luego de experimentar una fuerte contracción en 2009 debida a la crisis internacional. En 2011, las exportaciones crecieron 23%, mientras que las importaciones aumentaron 31% respecto de 2010. La expansión de la cosecha en la campaña 2010/11 permitió un incremento de los embarques de productos agrícolas primarios y manufacturados, a lo que se sumaron las exportaciones industriales, en particular del sector automotriz. Por el lado de las importaciones, el incremento de las cantidades está asociado al incremento de la demanda interna de insumos industriales, bienes de capital y energía motivada por la recuperación del crecimiento económico. A pesar de la leve caída registrada en las exportaciones (-4%) y las importaciones (-8%) en 2012, el saldo comercial continúa siendo positivo y muestra un sólido crecimiento interanual del orden del 28%.

Mercado de trabajo

La Población Económicamente Activa (PEA) en la totalidad de las áreas urbanas de Argentina asciende a 17,2 millones de personas. El número de ocupados, también en el ámbito urbano, asciende a 15,9 millones. Esta cantidad tuvo un crecimiento muy acelerado desde el año 2003, momento desde el cual se crearon cinco millones de nuevos puestos de trabajo.

Como resultado, la tasa de desempleo se redujo sustancialmente, fruto de un proceso de crecimiento inclusivo que incorporó la generación de empleo como uno de los pilares básicos de la política económica. La tasa de desempleo pasó así de 21,5% en 2002 a 6,9% en el cuarto trimestre de 2012.

El impacto de la crisis económica internacional fue superado en el país con un costo relativamente bajo en términos de empleo. En la actualidad, la tasa de desocupación muestra niveles aún menores a los exhibidos antes de la crisis.

El sector privado es el principal empleador en el país. Del total del empleo asalariado registrado en el sector privado, un 7% corresponde a los sectores primarios (agricultura, ganadería, caza, silvicultura, pesca y minería), mientras que un 20% pertenece a la industria manufacturera, un 7% a la construcción y el 66% restante a los servicios.

Sistema financiero y mercado de capitales

El sistema financiero argentino está compuesto por un universo de 81 entidades: 65 bancos comerciales y de inversión y 16 entidades financieras no bancarias. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la Superintendencia de Entidades Financieras son los organismos públicos encargados de mantener el correcto y transparente funcionamiento del sistema.

El sistema financiero local exhibe buenos niveles de robustez y fortaleza, comparables con los mejores estándares de la región. Desarrolla sus operaciones con elevados indicadores de solvencia, bajos niveles de morosidad y alta eficiencia. A pesar de haberse registrado un fuerte crecimiento del financiamiento bancario al sector privado durante los últimos años, la profundidad del crédito en la economía local continúa siendo relativamente baja respecto de otras economías de la región, lo cual evidencia un alto potencial de desarrollo.